Pero en nosotros operó una genialidad pastoral. Monseñor Joaquín Larraín Gandarillas, Rector del Seminario Pontificio, conoció y palpó esta tradición europea y quiso colocarla entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre de 1854 para preparar el del dogma de la Inmaculada Concepción, hace ya justamente 150 años.
Ello hizo que considera con nuestra primavera y tuviera una enorme acogida, no sólo el seminario, sino que muy pronto en muchas de las casas y a los templos.
Desde allí marca el año pastoral chileno, como una época de profunda renovación de la vida cristiana tomados de las manos de María.
A ello se le suma un segundo regalo. Un gran amigo sacerdote de él: Monseñor Rodolfo Vergara Antúnez compuso esa preciosa oración, cuya fantástica métrica y un profundo fondo contenido hacen que se rece con gusto y se transmita de generación en generación.
Sin duda, todos los católicos nos encanta es mes consagrado a María, ya que podría considerarse que es un mes especial, a pesar que todos los dias del años podemos homenajear a María, este mes es el doble, tal vez, o el triple. Todas las comunidades conmemoran ésta fecha, con el mes de las flores y la fragancia de sus aromas.
Mater Christi, Ora pro nobis.
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